naves de cartón (III)

Hoy la tarde es gris… y tristona. Las tardes así no me gustan, me llevan a un estado que creo que conecta con recuerdos también grises y tristes.

Estoy tirado entre imágenes confusas y canciones de Damien Rice… sí, ya se que esto no ayuda, que Damien quizás sea un tío triste, pero ¿quién cojones no lo es cuando te duele el alma sea por la razón que sea?.


Siempre he mirado más allá de lo que realmente se veía a primera vista, y eso a veces no es bueno, siempre he conectado con la tristeza de los demás, entiendo la tristeza y sus artimañas para hundirnos, pero a pesar de todo en ocasiones caigo en sus trampas.

He de reconocer que la gente que me conoce casi siempre me ve con una sonrisa y con ganas de bromear, pero las tardes como ésta no me gustan, es una tarde con un color especial, con el color de recuerdos que el tiempo no ha conseguido borrar de una puta vez…

Naves de cartón III

 

Hoy me acuerdo de Paquito y su hermana Eva, a quienes mi madre les daba de comer y de cenar porque sus padres no tenían para hacerlo, siempre iban con la misma ropa pero con una gran sonrisa. Eramos unos críos, apenas tendríamos unos 8 años, estábamos todo el día juntos, éramos inseparables.

Ella era pecosa y rubia, con unos ojos azules como el cielo y un lunar en la mejilla. Me parecía guapísima, era preciosa.

Yo siempre esperaba que llegaran a mi casa y sobre todo esperaba a Eva. Me acuerdo perfectamente de ella, de sus trenzas, su forma de hablar y de correr por la plazoleta mientras yo iba detrás para poder abrazarla.

Me acuerdo cuando un día vinieron a mi casa y me dijeron: “Raúl, nos vamos a ir para siempre”, yo no entendía nada, me di cuenta de lo que pasaba cuando Eva me miró fijamente a los ojos y me dio un beso en la mejilla y me dijo: “júrame por Dios que nos volveremos a ver y que siempre seré tu princesa”, yo se lo juré, claro que se lo juré…

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Sus padres tuvieron que recoger lo poco que tenían y buscar una vida mejor en otra parte. Me acuerdo de esa sensación de vacío que me quedo por dentro, de esa tristeza que llenó los días, semanas y meses… yo no sabía lo que me pasaba, pero he de reconocer, que años más tarde he tenido esa misma sensación (simplemente, sentí con 8 años lo duro que puede ser el amor), me acuerdo de esa promesa que nunca se cumplió, ya que Eva nunca llegó a ser una princesa como ella quería… ni yo su príncipe como yo quería…

Siempre me he acordado de ella, siempre he pensado: “¿qué habrá sido de Eva?, ¿qué habrá sido de Paquito?, ¿dónde estarán?”…

 

naves de cartón (III)

 

Años más tarde la vi, supe de inmediato que era ella y eso que no la había vuelto a ver. Iba con la mirada perdida, buscándose la vida en la calle, vendiendo su cuerpo por unos putos euros, yo la reconocí, ella a mi no, pero no tuve el valor de acercarme a ella y decirle: “Hola princesa, ¿cómo estas?”… no tuve el valor de mirarla a los ojos y decirla: “Eva, soy Raúl, el que te perseguía para tirarte de las trenzas simplemente porque me gustabas, ¿te acuerdas de mi?”… no tuve el maldito valor de darle un puto abrazo… Ojalá en tus sueños hayas llegado a ser esa princesa, ojalá cuando duermas esta mierda de vida te trate mejor que cuando estás despierta… suerte princesa de los sueños

Hoy he vuelto a sacar las putas naves de cartón (los que me leéis ya las conocéis), son esas naves que hacía de pequeño para viajar al cielo, pero que jamás despegaron del suelo de la cocina.
Esas naves que me llevan a lo mejor y a lo peor, estas son mis naves de cartón… Todos y todas tenemos naves de cartón, que de vez en cuando nos golpean en lo más hondo de nuestro interior.

Un fuerte abrazo y mucho Rock and Txoron

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Naves de cartón III

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4 thoughts on “Naves de cartón III

  1. Yo tambien tuve alguien así en mi vida.Quizás es mejor que no supiera que eras tú Raúl.Todos tenemos naves que no despegan.Gracias por compartir este trozo de tu vida

  2. Joer Raúl tio, me has emocionado con esta historia.
    Hay poca gente que tuviera el valor de acercarse a una persona en esas circunstancias pero el recuerdo que tienes de ella y como lo cuentas. .. no dice que fuiste cobarde…. aissss un fuerte abrazo

  3. Ains que duro ese encuentro! no me extraña que con esta canción te haya removido tanto y mas recordando esa chica que te lleno tanto, que fue tan especial. seguro que a ella le hubieras cambiado o alegrado su “día” si le hubieras dado un abrazo. los recuerdos de infancia son los que más sentimos y recordamos. que tristes situaciones nos encontramos a veces. un saludo.

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